12 cosas que aprendí de mi madre japonesa


1. Ofuro

En japonés onsen, practicamos la santidad del ofuro (baño) en sento - Baños comunitarios donde nos relajamos con otros en aguas termales naturales. Aunque nos estremecería ir en topless en una playa nudista, mamá y yo no pensamos en nada en remojarnos desnudos en un baño público. Mi favorito al que fui con mi mamá es el ryoken de Takayama Yamaku, en lo alto de los Alpes japoneses.

2. La importancia de no contaminar nunca con papel higiénico

El medio ambiente es sagrado, no lo contamines, con papel higiénico o cualquier otra cosa. El sintoísmo y mi mamá me enseñaron a mantener todo limpio, incluido mi trasero. Así que nuestros inodoros TOTO de alta tecnología tienen tantas campanas y silbidos como los trenes bala que nos transportan de ciudad en ciudad. ¿Eliminación de caca? Claro, lo hacen, pero también rocían, secan con secador y masajean nuestros traseros. Los modelos de primera línea cuentan con calentamiento automático del asiento, apertura y descarga de la tapa e incluso desodorización, todo activado a través de un panel de control inalámbrico conectado al asiento o montado en la pared.

3. Cuándo y cómo sorber

Mi madre siempre me enseñó que es de buena educación hacer ruidos mientras come. Para comer arroz o fideos con palillos, nos llevamos los tazones a la boca y luego sorbemos la comida para demostrar que nos gusta. Íbamos a Tokyo Ramen Street en la estación de Tokio, donde hombres de negocios con trajes oscuros bebían fideos gruesos y masticables servidos tsukemen-estilo (separado del caldo caliente), con salsa al lado.

4. Cómo y cuándo inclinarse correctamente

Mi madre me enseñó a mostrar respeto bajando la parte superior de mi cuerpo cuando conocía a alguien. Esto se aplica a todos, desde amigos casuales hasta figuras de autoridad. Para un superior como un maestro, los japoneses nos rebajamos lentamente a un ángulo de 70 °, mientras que un compañero de escuela puede hacer una reverencia rápida de 30 °.

5. Quitarme los zapatos

Cuando ingresa a una casa, negocio, hotel o templo japonés, es una cortesía común quitarse los zapatos. Mamá me enseñó a ponerlos siempre en el zapatero que suele estar cerca de la entrada.

6. No dar propina

Esto se aplica a los camareros, taxistas, peluqueros, barberos y cualquier otra persona que le atienda en Japón, donde dar propina se considera un insulto. Después de todo, los servicios solicitados están cubiertos por el precio, entonces, ¿por qué deberíamos ofrecer más?

7. Las máquinas expendedoras son tus amigas

¿Quién sabía que se podía comprar pan enlatado, cigarrillos, huevos, ropa interior, artículos de tocador y otros artículos de primera necesidad en una máquina expendedora? Mamá lo sabía.

8. 7-Eleven es una fuente de referencia

Si no puede encontrarlo en una máquina expendedora, 7-Eleven es una ventanilla única para todo, con la posible excepción de los medicamentos recetados. ¿Necesita pagar facturas, cargar su tarjeta de tren, comprar un boleto de lotería o reemplazar ese tubo vacío de pasta de dientes? Mamá me enseñó que 7-Eleven es el lugar. Con más puntos de venta aquí que en cualquier otro país del mundo, y casi 2.000 solo en Tokio, nunca estás lejos de un 7-Eleven en Japón.

9. Use una máscara

El SARS puede haber desaparecido hace mucho tiempo, pero en Japón todavía es normal usar una máscara esterilizada sobre la boca y la nariz dondequiera que vayamos. No importa que parezcamos fugitivos de la sala de emergencias de un hospital ... las máscaras faciales nos protegen de las enfermedades y mantienen nuestros gérmenes alejados de los demás.

10. Está bien caminar solo

Desde la infancia, aprendemos de nuestras madres japonesas a no robar ni violar a los demás. Nuestra tasa de criminalidad se encuentra entre las más bajas del mundo, lo que hace que sea seguro para nosotros caminar a la escuela (o cualquier lugar) sin nuestras mamás, o incluso dormir en un banco del parque cuando envejecemos.

11. Toma uno para el equipo.

Según un antiguo dicho japonés, "El clavo que sobresale se martilla". En nuestro país, las madres japonesas nos enseñan a valorar la comunidad por encima de la individualidad, haciendo que el trabajo en equipo sea primordial y el espectáculo sea inaceptable. Llamar la atención sobre sí mismo es un gran no-no: no se suene la nariz en público, evite comer sobre la marcha y manténgase alejado de su teléfono celular en trenes o autobuses llenos de gente.

12. No se permiten demostraciones públicas de afecto

Los PDA están mal vistos en Japón. A diferencia de los occidentales, guardamos nuestro cariño por los lugares privados. No importa cuánto me preocupe por alguien, mamá me enseñó a nunca besar o abrazar a mis seres queridos en público.


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