Retratos de las calles de La Habana, Cuba


Recientemente viajé a Cuba por un trabajo para la marca de ropa de surf Roark. Era un lugar al que siempre había querido ir debido a las aparentemente infinitas oportunidades de capturar imágenes asombrosas.

El viaje fue una oportunidad única para alejarme del surf y filmar con un estilo más documental. Exploramos la ciudad de La Habana y tratamos de enfocarnos y destacar a los lugareños en su vida cotidiana; mi objetivo era atraer a los espectadores con una mirada íntima a la cultura cubana y su capital energética.

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Calma de la costa

La costa era un lugar central de comunidad desde el amanecer hasta el atardecer. En las horas de la tarde, el océano en calma cubría la tranquila ciudad.

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Dorado

La luz prístina combinó bien con los autos atemporales mientras conducían por el Malecón. La luz del atardecer era suave y casi onírica en toda la ciudad.

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Viendo a través del tiempo

Incluso para un visitante por primera vez como yo, Cuba da la sensación de llegar a un lugar que recuerdas de la infancia y verlo no ha cambiado en absoluto.

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Por cada calle

Las calles estaban llenas de edificios derruidos, nuevos entremezclados cada cuadra más o menos. Ojalá hubiera podido caminar por todas las calles que pasamos, ya que parecía que cada una tenía cosas nuevas que explorar.

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Lingua franca

Esta madre estaba controlando a sus hijos mientras jugaban fútbol en la calle. Tuvimos la suerte de compartir algunos juegos con ellos y les encantó cada minuto. No importa a dónde viaje, el fútbol parece ser el idioma universal que siempre puedo hablar con los lugareños.

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Desde arriba

Los tejados daban una perspectiva interesante sobre el corazón de La Habana.

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Guía

Este era nuestro conductor, nuestra clave para llevarnos a donde quisiéramos ir.

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Huesos de la ciudad

Elementos de la arquitectura española, morisca y francesa rebotaban mientras conducíamos por La Habana. Cada calle traía un nuevo aroma y una nueva escena.

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Siempre fuera

La lluvia no mantuvo a la gente fuera de las calles. No importa la hora, siempre había multitudes en La Habana.

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Incluso coincidir

Dos taxistas se tomaron un tiempo en la pausa del almuerzo para una partida de ajedrez. En este punto era el juego de cualquiera.

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Malecón

Durante todo el día, el Malecón siempre fue un punto focal de la vida social, ya que los residentes saltaban de las rocas al océano.

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Hola larga

A menudo, un saludo rápido se convertía en una larga conversación. Este hombre nos contó mucho sobre su país y su gente.

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Peinado

Los cubanos tienen algunos de los cortes de pelo más radicales. Este chico de la localidad no estaba muy seguro de por qué estaba tan interesado en el suyo.

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Despedida

Un niño local se despide de sus amigos después de una tarde de saltos de rocas y natación en el océano. El equivalente cubano de un parque acuático.

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Malecón

Una vez más, el Malecón fue el lugar perfecto para observar a la gente.

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Hierro americano

Hasta los últimos años, solo los vehículos construidos antes de 1959 (el año de la Revolución Cubana) podían comerciar en el mercado abierto. Esto significa que el panorama automotriz de Cuba está lleno de un exceso de hierro estadounidense clásico.

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Refacción

La gente se ha acostumbrado tanto a tener estos autos viejos que repararlos es solo una parte de la rutina.

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Iluminado lentamente

Hay partes de La Habana que tienen muy pocas farolas. El sol es algo precioso para mantener la ciudad iluminada. Poco a poco, la luz del día se desvanece y la ciudad adquiere una nueva sensación.

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Fin del viaje

En la última noche de nuestro viaje, la tripulación se subió a un taxi para regresar al aeropuerto. Finalmente nos habíamos acostumbrado a conducir en estos viejos autos clásicos, y ya era hora de salir. Algo en él hizo que la nostalgia del final del viaje fuera mucho más potente.


Ver el vídeo: Central Havana Cuba, Real Streets!!!


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